
Palabras más, palabras menos, esa fue la frase que le dije a Luis Fernando Ochoa, Presidente del Club Fotográfico de Envigado cuando me invitó al Festival Fotográfico de su ciudad. Y no era para menos. Ya había visto material de otros fotógrafos sobre esa región en diferentes partes, y me sentía atraido por la belleza partidular de ese sitio. Lo que no me imaginé es que iba a superar todas mis expectativas!
Guatapé por donde se mire, es un lugar mágico y seductor. El viaje de hora y media desde Medellín es por una hermosa carretera llena de paisajes verdes.
Guatapé es una región más que el nombre de un pueblo. Allí se concentran muchos sitios maravillosos que convergen en el embalse, y que giran alrededor de un pueblo como salido del mundo de la fantasía.
La mirada del viajero se concentra en dos sitios especialmente: la Piedro del Peñol, que deriva su nombe de la región a la que hace parte (aunque antes pertenecía a Guatapé) y el pueblo de Guatapé.
Tanto el embalse como el pueblo no tienen comparación. El embalse fue creado por las Empresas Públicas de Medellín, para mantener las reservas de agua, e inundó literalmente gran parte de la zona para crear el sitio. Después de un tiempo perteneciendo al municipio de Guatapé, el Peñol que es la piedra característica de esa región, pasó a llamarse así pues el municipio del Peñol pasó a ser dueño de esa zona.
El colorido del pueblo de Guatapé en Antioquia, es incomparable. Cada casa, cada esquina, cada rincón se viste de colores, como si todo el pueblo se hubiera puesto de acuerdo para vestirlo de fiesta.
FOTOS Y TEXTOS: JORGE IVÁN VÁSQUEZ
Son varios los puntos a tener en cuenta en este maravilloso viaje: Guatapé es muy cerca a Medellín, capital de Antioquia. Considerada la segunda ciudad con mejor nivel de vida de latinoamérica, y ganadora del premio mundial a la innovación, hacer una parada en la capital es fundamental. Después de eso, te irás internando en un viaje hacia Guatapé entre montañas de muchos verdes, pueblos fantásticos y una carretera en perfecto estado como la mayoria de la región.
El pueblo de Guatapé es como entrar a un parque de colores. Cada rincón y esquina está decorado por colores, manteniendo sus casas de antaño pero jugando con una decoración única y particular. Cada casa posee unos zócalos que las diferencian y las caracteriza. digno de ser considerado uno de los pueblos más bellos de Colombia, Guatapé atrapa al visitante desde la entrada.
A su lado, el embalse ofrece un espectáculo de formas y figuras. Del embalse salen muchos montículos de tierra o pequeñas islas que juegan como un rompecabezas. Después de su creación, el embalse se convirtió en uno de los sitios turísticos más importantes del país, muchas personas compraron terrenos para crear fincas de recreo, donde tienen sus puertos para tener allí lanchas, botes, practicar ski y mucho más.
Otro punto a visitar es el Monolito el Peñol, piedra de gran tamaño, 220 mts de altura, sitio ideal para divisar el embalse y su inmensidad. Más allá, montañas llenas de magia y color son el marco perfecto finalizar el viaje.

El embalse de Guatapé fue creado por el gobierno con el fin de tener una reserva de agua a la mano.

En el corazón de Antioquia emerge una mole de granito que desafía las nubes: la Piedra del Peñol. Con más de 200 metros de altura, este coloso milenario invita a los viajeros a emprender el reto de sus 702 escalones empotrados en una hendidura natural. La subida exige aliento y determinación, pero el esfuerzo se diluye a medida que el horizonte se abre paso entre las montañas.
Al alcanzar la cima, la recompensa es absoluta. Ante los ojos se despliega un laberinto acuático de islas verdes y brazos de agua turquesa que componen el embalse de Guatapé. La panorámica de 360 grados ofrece una perspectiva hipnótica donde el azul del cielo se funde con la represa, convirtiéndose en una de las postales más imponentes y fotografiadas de Colombia.
Tras el descenso, la aventura continúa a pocos minutos, entre las calles empedradas de Guatapé. Allí, los coloridos zócalos en las fachadas narran relatos de arriería y tradición campesina. Completar el recorrido degustando un café de origen o navegando las aguas del embalse sella una escapada inolvidable donde la majestuosidad geográfica y la calidez paisa conviven en perfecta armonía.
Es imperdible el subir para poder divisar la inmensidad del paisaje desde la cima, sube tan despacio como requieras sin olvidar que más personas hacen tu mismo camino.
Para llegar a Guatapé puedes hacerlo vía terrestre, sin embago ya están volando hidroaviones hasta el embalse directamente, en un transcurso de 15 minutos desde Medellín.
Recomendación: Lleva zapatos cómodos, tanto la subida al Monolito como las caminatas en el pueblo y sus alrededores, son imperdibles.
Disfruta una buena bandeja paisa, o una mojarra frita en los resturantes del pueblo
La gente antioqueña es muy amable y atenta, disfruta de su hospitalidad y tranquilidad en uno de los lugares más pintorescos del país.

Desde su cima se divisa una de las vistas más hermosas de Ciudad de México.
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